Enrique Gastón de Bearne, príncipe de Viana (1840 - 1893)

Enrique Gastón de Bearne, cuyo nombre completo era Laure Henri Gaston de Galard de Béarn, fue un noble francés, conde de Brassac, que se hacía llamar Príncipe de Viana durante la segunda mitad del siglo XIX.

Armas de Enrique Gastón de Bearne

La casa Galard de Bearne 
La casa Galard de Bearne se formó en 1508 al casarse Francisco de Galard (1484-1555), barón de Brassac, con Juana de Béarn, hija de Juan de Béarn (c.1455-d.1508), señor de Saint-Maurice y Roquefort. La casa Garlard descendía de los duques de Gascuña, allá por los tiempos de Carlomagno. Juan de Bearne era hijo bastardo de Juan I de Foix  (1382-1436), conde de Foix, vizconde de Bearne y su madre fue Angline de Miossans.  Juan de Bearne era por tanto medio hermano de Gastón IV de Foix (1423-1472), quien tras casarse en 1441 con Leonor de Navara (1426-1479)  se convirtió en cuñado del Carlos, el primero y más famoso príncipe de Viana.
Esta unión se realizó con la condición de que Francisco y sus descendientes, unieran al nombre y las armas de Galard, el nombre y las armas de Bearne

Armas de los Galard de Bearne 
Las armas de los Galard de Bearne son la combinación de las de las dos familias. En 1 y 4 las cornejas de los Galard, en 3 y 4 las vacas de los Béarn. Y las dos divisas: In Via Nulla Invidia (No hay caminos impracticables) para los primeros y Gratia Dei Sum Quod Sum (Gracias a Dios, soy lo que soy) para los segundos.
Una rama de esta familia son los Galard de Brassac de Bearne que a principios del siglo XIX que llegan al siglo XIX

La familia Galard de Bearn de Brassac en el siglo XIX
Henri Gaston de Galard de Béarn nació en el 9 de julio de 1840 en Cassel (Hesse, Alemania), donde su padre, Louis Hector de Galard de Béarn (1802-1871), ejercía de embajador de Francia ante el gran duque de Hesse. Fue el tercero de sus hijos y el primero de los habidos con su segunda esposa Alix Laure Marguerite de Choiseul-Praslin (-1891).
Louis Hector perteneció al cuerpo diplomático francés desde bien joven hasta su muerte, llegando a ser embajador en Nápoles, Hesse, Hanóver, Brunswick y en Wurtemberg. Su abuela paterna, Pauline de Tourzel (1771-1839), fue amiga íntima desde la infancia de Marie Therese, hija de Luis XVI y María Antonieta, y la única superviviente de la familia real después de la revolución. Pauline y su madre, la marquesa de Tourzel, acompañaron a la familia real francesa en muchos momentos durante toda la Revolución Francesa pues la marquesa de Tourzel era la institutriz de los hijos de los reyes cuando estalló la revolución. Madre y hija estuvieron encarceladas hasta 1793. La marquesa de Tourzel plasmaría más tarde sus traumáticos recuerdos en Mémoires de madame la duchesse de Tourzel que se publicó en 1883. Durante la Restauración Borbónica, Pauline fue dama de compañía de Marie Therese, ahora duquesa de Angulema y delfina de Francia; y ésta y el rey Luis XVII fueron los padrinos de boda de su hijo. También Pauline, escribió un libro de recuerdos, Souvenirs de quarante ans: 1789-1830. que organizó y publicó su hijo Louis Hector en 1861. Pauline vivió durante muchos años en el castillo de La Rochebeaucourt, heredad de la familia de su marido, Alexandre Léon Luce de Galard de Béarn. Louis Hector mando en 1853 demoler este castillo medieval de los Galard y reconstruirlo en estilo renacimiento. El castillo fue incendiado durante la II Guerra Mundial y actualmente solo quedan unas ruinas de la planta baja.

Chateaux de La Rochebeaucourt (Dordoña)

Henri Gaston de Galard de Béarn
Henri Gaston de Galard de Béarn, comenzó sus estudios en el colegio jesuita de Amiens, terminando el bachillerato en ciencias en 1859. Ese mismo año, ingresó en la Escuela Militar Imperial, de la que salió dos años mas tarde con el grado de sub-teniente asignado al octavo regimiento en la Línea de Metz (Lorena).
A la muerte de su hermanastro Charles Léon Léonor Henri de Galard de Bearn (1826-1863) sin descendencia, pasó a convertirse en el primogénito de la familia.
Fue nombrado teniente de Estado Mayor del segundo regimiento de caballería en París. Mas adelante, en 1864, formando parte del quinto regimiento de húsares, participó en la Segunda Intervención Francesa en México, cuyo objetivo fue establecer como emperador de México a Maximiliano de Habsburgo-Lorena y así tener en México un régimen político favorable a los intereses franceses que además frenara la nuevo poder de Estados Unidos. La aventura francesa en México terminó en febrero de 1867, cuando zarpó el último buque francés de las costas mexicanas; Maximiliano, que se negó a abdicar, fué capturado, juzgado, condenado y fusilado meses mas tarde por el gobierno de Benito Juarez. De México, Henri Gaston se trajo una fiebre "con recurrencia intermitente a menudo reincidente". Recibió la medalla conmemorativa de esta expedición.
Ya en Francia, pasó al regimiento de infantería 29 con el que participó en el cuerpo expedicionario de 1867 a los Estados Pontificios, durante las guerras de la reunificación italiana. Allí ganó la medalla conmemorativa instituida por el Papa Pío IX. Dejó el ejército el 17 de febrero de 1869.
Por esos años, Henri Gaston aumentó su fortuna personal especulando en el negocio inmobiliario de diferentes proyectos orquestados por el gobierno del Segundo Imperio. Así por ejemplo invirtió entre 1868 y 1869 en la construcción de tres edificios de viviendas en en el boulevard Haussmann y la rue du Faubourg Saint-Honoré de París.
El 30 de enero de 1869 se presentó en Viana (Navarra), rico y generoso, autotitulandose Príncipe de Viana, diciendo ser su desdendiente. Su entrada en la ciudad suscita entusiasmos populares y se celebra con diversos festejos, banquetes, fuegos artificiales y músicas. Se echa un bando por el que se hace saber que "Su Alteza el Serenísimo Señor Príncipe deseando ejercer un acto caritativo con los establecimientos de beneficencia, pobres jornaleros, viudas y huérfanos, ha dispuesto hoy mismo a las tres y media de la tarde dar una peseta a cada uno de los pobres y meros jornaleros, viudas y huérfanos pobres, en las gradas de la plaza pública". Aquí repartió 1.000 pesetas y otras tantas entregó para el hospital. Compró, además, el castillo de Viana, ya en estado ruinoso, Al Ayuntamiento por 43.500 pesetas y con la condición de que construyera a sus expensas una cárcel pública en la ciudad de Viana, con arreglo a un plano que el Ayuntamiento le presentara.

Castillo de Viana, 1925

El cuatro de febrero fué nombrado vecino de la ciudad. Al poco tiempo de volver a Francia tuvo el detalle de enviar desde París una bomba para incendios, última novedad que fue recibida y paseada por la ciudad en medio de ruidosos festejos. El conde no regresó y tampoco terminó de pagar el castillo y no habiendo cumplido el Príncipe tal condición el Ayuntamiento se hizo cargo de la finca, habiliando para cárcel pública la parte útil de la misma. .
Tras la revolución de 1868 y la huida de Isabel II se había proclamado en España una monarquía constitucional. Pero hay un vacío en la corona que no se resuelve hasta que las Cortes en 1870 eligieron como rey, por 191 votos, a Amadeo de Saboya, duque de Aosta. Aprovechando este vacío durante el que no hubo rey de España, ni por lo tanto Príncipe de Viana, Henri Gaston se autotituló Principe de Viana. Sus derechos sobre el Principado de Viana se remontaban hasta el siglo XV, hasta el anteriormente nombrado Jean de Bearne, señor de Saint-Maurice, hermanastro bastardo de Gastón IV de Foix (1422 - 1477), conde de Foix, vizconde de Bearne y Príncipe de Viana por su matrimonio con con Leonor de Navarra. Ambos, Jean de Bearne y Gastón de Foix, eran hijos de Jean III de Foix, conde de Foix, vizconde de Bearne.
El Príncipe no pudo volver pues en junio de 1870 estalla la Guerra Franco-Prusiana y en agosto Henri Gaston volvió al ejercito con el grado de capitán, siendo asignado al Estado Mayor del general Trochu, gobernador de París y responsable de la defensa de la capital. El emperador Napoleón III es hecho prisionero en la batalla de Sedán en septiembre de 1870 y las tropas prusianas cercan París durante cuatro meses. En enero de 1871 el Gobierno de Defensa Nacional, bajo la presidencia del general Trochu, firma el armisticio que pone fin a los combates, y al poco salta la Comuna de París. Meses mas tarde se instaura la Tercera República Francesa.
Su padre, Louis Hector, refugiado en Bélgica durante la guerra, muere en abril del 1871 heredando el patrimonio familiar y los títulos. En el opúsculo Coup d'oeil sur la maison de Béarn d'origine royale et autrefois (1872), aparece Henri Gaston como jefe de la Casa de Bearne, príncipe y conde de Bearne, príncipe de Viana, conde de Brassac, de Maures, barón de La Rochebeaucourt... capitán del estado mayor, de religión católica y con residencias en París, en el castillo de Brassac, en La Rochebeaucourt y en Cleres en Francia, y en Viana en Navarra.
Licenciado sin sueldo del ejército por un año en mayo de 1872, dejó definitivamente el ejército en marzo de 1873, dedicándose entonces a gestionar el patrimonio familiar, que se había ido ampliado por numerosas compras de tierras (116 actas registradas entre 1829 y 1870), y que todavía contaba con 1.801 hectáreas en 1880.
El 9 de mayo 1873 se casó con Cécile Marie-Charlotte de Talleyrand-Périgord (1854-1890), hija de Augustin René Adalbert Paul, conde de Perigord, y Marie Cécile Rousseau Anucie Saint-Aignan. Fueron sus testigos su cuñado Albert de Broglie, senador, y Edgard de Choiseul-Praslin, su tío. Los de su esposa fueron: Charles de Talleyrand-Périgord y el conde de Saint-Aignan, sus abuelos. La novia aportó una dote en bienes por un valor de 700.000 francos y varios títulos de nobleza: princesa de Chalais con grandeza de España, condesa de Grignols y marquesa de Excideuil.
A finales de de 1873, gracias una carta de recomendación de Isabel II, exreina de España que vivía exiliada en París, es recibido en audiencia por el papa Pio IX. Éste contesta a Isabel II comunicándole que ha recibido a su recomendado, el príncipe Enrique de Veani (sic), pero no ha juzgado oportuno ni útil acceder a un proyecto del mismo.

Pauline de Galard de Béarn, duquesa de Broglie, por J.A. Ingres (1853)
Henri Gaston, está en la cúspide de la sociedad francesa, su hermanastra Pauline esta casada con Albert de Broglie, varias veces ministro y jefe de gobierno de la Tercera República Francesa. De la mano del barón Digeon y el banquero Delamarre, se introduce en el mundo de los negocios asesorado por el conde Henry de Croy-Chanel, su hermano Jean y otros hombres de negocios, con tan mala fortuna que en veinte años dilapida la fortuna ancestral, y casi arruina a su esposa, al aventurarse en muchas empresas industriales y bancarias a menudo quiméricas: la Compagnie de la Nouvelle-Calédonie (1872-1877), los Chemins de Fer Méridionaux (1878-1881), el Canal Européen (1880-1881),  etc... Su esposa Cécile de Talleyrand-Périgord, a pesar de una separación de bienes solicitada por ella en 1885, tuvo que vender por lotes sus propiedades (1884-1889) en Nevers (Borgoña) así como la mansión de nº 39 de la rue Saint-Dominique en París. Endeudados, entre otros con 26 notarías, la pareja después de desamueblar el castillo familiar de La Rochebeaucourt en 1877, se instaló en una casa en Pau (Bearne). En 1880 él y su esposa, donaron la campana Cecile, bordón de la iglesia de Santiago de Pau. Finalmente consigue vender el castillo, casa solar de los condes de Brassac, al conde de Oksa en 1891 por la suma de 800.000 francos.

Henri Gaston de Galard de Béarn murió el 18 de junio 1893 en Pau, y fue enterrado en el cementerio de Lourdes, donde su esposa le había precedido dos años antes, el 11 de diciembre de 1890.

De su unión con Cecile nacieron 5 hijos:
  • Henri Louis de Galard de Béarn (1874-1947),   principe de Viana, conde de Brassac y  de Marsan, príncipe de Chalais, marquis d'Excideuil.
  • François Centule Edmond de Galard de Béarn (1875-1956)
  • Bernard Etienne Raymond de Galard de Béarn (1879-1953)  
  • Pierre Paul Albert Arnaud de Galard de Béarn (1881-1932)
  • Odon Etienne Gabriel de Galard de Béarn (1882-1974)
De sus descendientes, sólo su hijo Henri Louis siguió utilizando el título de príncipe de Viana.

Referencias

Rodrigo García de Jalón (4 de 4)


En los días siguientes del mes de mayo todos los periódicos de Madrid continuaron informando de la misteriosa desaparición y de sus protagonistas: el Sr. Jalón, su hijos y el hermano, y de los principales sospechosos, la hermosa Mª Luisa y su padre el capitán Sánchez, que seguían negando su participación en la desaparición.
La noticia dio un vuelco el día 20 al encontrarse restos humanos en las alcantarillas de la Escuela Superior de Guerra, edificio en la que tenían sus habitaciones el capitán Sánchez y su familia.
Dos días mas tarde se registró la vivienda del capitán y se encontraron emparedados la ropa que llevaba la víctima el día de su desaparición, un machete, un hacha, un martillo y huesos humanos descarnados.
El juez volvió a interrogar al capitán y su hija, y a raíz de la declaración de la hija pudo por fin aclararse el caso.

Revista "Mundo Gráfico": 28-5-1913

Las noticias en los periódicos dejaron de titularse "Suceso misterioso" pasaron a ser "El crimen del capitán Sánchez". 
Jalón y la hija del capitán se habían conocido meses antes en el café de San Sebastián, y se encontraron de nuevo a principios de abril en la calle de la Montera. Jalón, conocedor de la mala situación en que estaba la familia y lleno de pasión, aprovechó para ofrecerse a Mª Luisa como protector y brindarle alojamiento en su casa, así como a sus cinco hermanos. El 24 de abril de 1913, con el fin de obtener la conformidad del padre, quedaron en el domicilio familiar, donde no había nadie (los niños salieron al campo con el tío abuelo que los cuidaba).
Se sentó Jalón en el asiento que le ofreció Mª Luisa, de espaldas a la puerta y con ella en frente. Comenzó entonces el seductor una larga charla galante. Embebido en el efecto que creía causar con sus palabras, no se apercibió de que, detrás de él, se entreabría sigilosamente la puerta.
Por ahí apareció la figura amenazante del capitán, con los ojos enfebrecidos y el ánimo resuelto. En la mano empuñaba un martillo, que brilló un instante por encima de su cabeza, y sin transición descargó el golpe brutal en el cráneo del desprevenido visitante. El segundo golpe, quizá más fuerte que el primero, acabó de asegurar la muerte: el cráneo estalló. Sin perder un momento, Sánchez registró el cadáver; pero sólo encontró veinte duros, algo de calderilla y la ficha de juego.
Arrastró el cuerpo hasta una artesa, donde cortó la ropa por si encontraba algo de valor entre los pliegues. Cuando se persuadió de la inutilidad de su esfuerzo, con un hacha comenzó a despiezar el cadáver. Luego ordenó a su hija que pusiera a hervir una sartén llena de aceite, para disimular los olores.
Revista "Mundo Gráfico": 4-6-1913

La cabeza de Jalón acabó en el fuego del hogar. Las partes blandas del cuerpo fueron arrojadas por el sumidero del retrete, y la osamenta, con pingajos adheridos, por el hueco entre dos muros del piso superior. Posteriormente, padre e hija se dedicaron a la tarea de limpiar los rastros.
Aún cometió otro error el capitán: necesitado de dinero para el juego, empeñó un reloj de oro con leontina, un dije y dos anillos fácilmente identificables.
Revista "Mundo Gráfico": 24-9-1913

Con tal cúmulo de pruebas, Manuel Sánchez López, nacido en la provincia de La Coruña, héroe de la guerra de Cuba, con antecedentes familiares de locura, sospechoso de las desapariciones de otras dos personas fue condenado a muerte en un consejo de guerra por robo con homicidio, y su hija a 20 años de prisión.
El capitán, que siempre se declaró inocente, fue fusilado en el amanecer del 3 de noviembre de 1913 y enterrado en Carabanchel Bajo. Su hija, después de mucho tiempo perdida en la locura, en la que rememoraba la muerte a martillazos de su maduro pretendiente, murió 12 años más tarde.

Años mas tarde, Francisco Serrano Anguita, el periodista de El Imparcial, que había seguido la noticia desde el principio publicó la novela "Yo descubrí el crimen del capitán Sánchez" y Ramón del Valle-Inclán se inspiró en algunos detalles del suceso para su obra de teatro "La hija del capitán".

En 1985, el cineasta Vicente Aranda dirigió el capítulo "El crimen del capitán Sánchez" de la serie  "La huella del crimen" para TVE, con Fernando Guillén en el papel del capitán y a Victoria Abril en el de la hija.


Rodrigo García de Jalón (3 de 4)

Continuación de Rodrigo García de Jalón (2 de 4) 

El Liberal (Madrid). 14/5/1913, página 2.
Fuente: Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España

Los hijos del señor Jalón

D. Joaquín García Jalón, hermano del desaparecido D. Rodrigo, nos ha visitado para manifestarnos que son inútiles cuantas gestiones está haciendo cerca del juez instructor de la causa para que normalice, con arreglo á la ley, la situación de sus sobrinos.
Se da el caso extraordinario, prueba indudable de la involuntaria desaparición de D. Rodrigo, de que, siendo un padre amante de sus hijos, les ha dejado sin recursos á mano para las más urgentes necesidades, hasta el extremo de que al día siguiente de desaparecer tuvieron que empeñar un alfiler que encontraron en casa con objeto de atender á los gastos del día.

El hijo y el hermano del Sr. Jalón

Tal situación es anómala, tanto más cuanto que, según ha podido comprobar nuestro visitante, su hermano posee una regular fortuna, pues obran en su casa resguardos del Crédit Lyonnais, Banco de Vitoria y Banco Riojano, de Logroño, resguardos de títulos por valor de unas cien mil pesetas; además, tiene fincas en Ausejo, Logroño y Viana y haciendas en Moreda, estas últimas por valor de 24,000 pesetas.
En un convento de Logroño le guardan, según declaración de sus hijos 15.000 pesetas en alhajas, que su difunta madre depositara allí como lugar de confianza.
Es decir, que según los cálculos de don Joaquín García Jalón, les queda á sus sobrinos una fortuna de veinticinco á treinta mil duros, lo cual echa por tierra la creencia de que haya huido voluntariamente ó haya tomado alguna más grave determinación, por no hacer frente á supuestos
reveses económicos.
D. Rodrigo García Jalón y su familia

Si así fuese, ya se hubieran presentado los legítimos  acreedores á los descubiertos de D. Rodrigo.
Este se dejó, como ya saben los lectores, el billete kilométrico, se dejó el revólver y dejó 5.000 pesetas, á cambio de la ficha, en el «comptoir» del Círculo de Bellas Artes.
No pensaba huir D. Rodrigo, y menos desaparecer voluntariamente, pues hubiese tomado sus medidas preventivas, liquidando sus bienes y preocupándose del porvenir de sus hijos en vez de dejar las cosas en su situación normal, como el que piensa, regresar á su domicilio y continuar
su vida ordinaria.
Y cree D. Joaquín García Jalón, y nosotros con él, que ya es llegado el momento de que e] juez instructor de la causa se preocupe de normalizar la situación de los menores, nombrándoles un tutor que, con arreglo á la ley, se encargue de la administración de los bienes de su hermano y del maaltenimiento y educación de sus sobrinos.

Son éstos estudiantes, uno de ellos alumno de la Academia de Toledo, y con este abandono judicial se les pueden irrogar graves perjuicios.
Esto sin contar con que la decisión del juez, si se trata de una desaparición caprichosa, de una genialidad de D. Rodrigo, contribuiría á que éste se presentase.
Por desgracia, no cree D. Joaquín que su hermano esté voluntariamente alejado de la vida; cree, por el contrario, que ó le han privado de ella ó está violentamente secuestrado, aunque no se le alcanzan los fines de sus secuestradores.

Rodrigo García de Jalón (2 de 4)

Continuación de Rodrigo García de Jalón (1 de 4)

El Imparcial (Madrid). 7/5/1913, página 4
Fuente: Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España

SUCESO MISTERIOSO
EL HOMBRE INVISIBLE
Estado judicial
El suceso que tanto preocupa ó interesa á la opinión hace unos cuantos días, la desaparición misteriosa de D. Rodrigo García Jalón, tiene, desde ayer, estado judicial.
Con el exclusivo objeto de presentar una denuncia en forma, llegó ayer á Madrid D. Joaquín García Jalón y García Jalón, de cincuenta y un años, hermano del desaparecido. El denunciante tiene su residencia habitual en Viana (Navarra) y es propietario.
En la Comisaría de Chamberí, donde se presentó, hizo y suscribió la oportuna comparecencia, en la que llanamente expone sus temores a que su hermano haya sido víctima de algún suceso anormal.
Luego, y llenando los trámites judiciales, se ratificó en sus manifestaciones ante el juez de guardia. 
Poco más tarde el juez  hizo comparecer á la joven que tanto figura ya en este asunto, al «botones» del Círculo de Bellas Artes, Antonio García y al ama de llaves del desaparecido, Jenara Gil.

La joven

La joven se presentó acompañada de su padre, digno capitán del Ejército y padre de numerosa familia. El juez interrogó á la joven acerca de diversos extremos, ya conocidos, del asunto, y la joven interrogada tuvo insistentes y rotundas negativas para todo. Ni ha conocido jamás al Sr. García Jalón, ni ha estado en el Círculo de Bellas Artes, ni habló con el cochero, el «botones» y el careno, ni tampoco ha estado en el domicilio del desaparecido y hablado con el ama de llaves. Todas estas negativas las mantuvo la joven con energía.
Separadamente comparecieron mas tarde el «botones» Antonio y Jenara Gil, el ama de llaves. Antonio declaró e insistió en sus primeras versiones. Entonces se celebro un careo entre Antonio y la joven. No dio resultado alguno la diligencia porque uno y otra mantuvieron sus afirmaciones categóricamente.
Lo mismo aconteció mas tarde después de declarar la sirviente Jenara. Esta y la joven insistieron en lo ya conocido. Jenara afirmó que la joven estuvo durante hora y cuarto hablando con ella en el domicilio del Sr. García Jalón, y la joven insistió en negarlo, porque ni siquiera conoce al hombre desaparecido.
Como todas estas diligencias no dieron el menor resultado, el juez de guardia del Congreso, Sr. Chalud, dispuso que la joven ven quedase á disposición del de Chamberí, que es el competente, el cual hoy resolverá en virtud del resultado que ofrezcan nuevas diligencias lo que sea procedente.
Al mismo tiempo se han dado órdenes á la Dirección de Seguridad para que, con toda urgencia, se proceda á la busca de don Rodrigo García Jalón.
Otros informes
Los reporters de varios periódicos, en el natural deseo de informar al público, aportan datos interesantes acerca del asunto y sus actores más ó menos directos. Según estos informes, el desaparecido, en su juventud, tuvo que abandonar la carrera militar, debido á su carácter violento.
Después fué recaudador de contribuciones en Logroño, en cuyo empleo obtuvo una regular fortuna. Dejó á los dos años el negocio; se dedicó á empresario de teatros, y con una compañía recorrió varias poblaciones de la Rioja y Castilla la Vieja. En Valdepeñas, Guadalajara, Toledo,
Alcalá y otras ciudades sostuvo negocios de dicha índole.
Por fin vino á Madrid y se avecindó en la calle de San Bernardo, núm. 72. Esto ocurría en el año de 1912, por el mes de Mayo. Tres meses más tarde se trasladó á la calle de San Marcos, núm. 32, y de allí, al poco tiempo, al núm. 14 de la calle de Lavapiés.
Añade otro periódico que D. Rodrigo tenía frecuentes aventuras amorosas. Se sabe que eran íntimas amigas suyas una hermosa morena, llamada Juana Vidaurreta, que hasta hace ocho á nueve meses vivió en la calle de Barbieri, núm. 8.
También pasaron noches en el domicilio de D. Rodrigo una camarera llamada Natividad, que presta sus servicios en una cervecería de la calle de San Bernardo, y una sirviente de un hotel, establecido en la calle de Sevilla, llamada Flora.

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Rodrigo García de Jalón (1 de 4)

El Imparcial (Madrid). 5/5/1913, página 2
Fuente: Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España


SUCES0 MISTERIOSO
EL HOMBRE INVISIBLE
Sigue ignorándose en absoluto el paradero de D. Rodrigo García Jalón, el hombre desaparecido misteriosamente hace ya muchos días. Grandes serán los trabajos que la Policía realiza para encontrarle, no lo dudamos; pero el caso real y efectivo es que el señor García Jalón no da la menor señal de vida.
Rodrigo García de Jalón

Los «reporters», en cambio, han empezado su labor informativa, inquiriendo datos que sirvan, al mismo tiempo que para saciar el interés del público, de utilidad para el descubrimiento del desaparecido.
El Sr. García Jalón estaba domiciliado en la calle del Divino Pastor, núm. 2, principal derecha, en compañía, como ya hemos dicho, de un hijo suyo, de dieciocho años, y del ama de llaves.
Tiene el desaparecido otros dos hijos, uno alumno de la Academia de Infantería y otro en un colegio de San Juan de Luz.
El pasado día 20 el Sr. Jalón salió de su domicilio, después de comer, con un pariente suyo, funcionario de Hacienda en Guadalajara. Momentos después se presentó en el domicilio una bella muchacha, preguntando al ama de llaves, que había quedado sola, por el Sr. García Jalón. Como el ama le dijera que había salido, la joven la rogó que le permitiera pasar y sentarse.
Cerca de una hora estuvo la visitante descansando, durante cuyo tiempo hizo á la sirviente preguntas intencionadas, tales como si el Sr. Jalón era rico ó manejaba mucho
dinero, preguntas éstas á las que el ama de llaves no pudo contestar concretamente.
La visitante preguntó cuántos hijos tenía el amo de la casa. A esto sí contestó satisfactoriamente
la interrogada.
—Pregunto todo esto—dicen que añadió la joven—porque es muy posible que venga yo á vivir con él.
Al retirarse la visitante, el ama de llaves la preguntó su nombre para enterar al señor Jalón de la visita.
—Es suficiente—contestó—con que le diga usted que ha estado á verle la hija del capitán.
Y sin añadir palabra, se retiró la joven.
Ya por la noche, cuando regresó el señor García Jalón á su casa, fué enterado de la visita por su sirviente.
El Sr. Jalón dijo:
—Sí; es hija de un capitán. La conocí hace dos ó tres años, cuando aun era una chiquilla; pero ahora parece ser que no lleva una vida muy «católica». Por lo demás, es verdaderamente
hermosa.
Cuatro días después de ocurrir lo anteriormente referido, el Sr. García Jalón se presentó en el Círculo de Bellas Artes, donde hizo entrega de mil duros y recogió el resguardo correspondiente. Entonces fue cuando encargó al cajero que no canjease á nadie el resguardo, y le manifestó, además, que hacía la operación porque iba á un sitio al cual no le gustaba llevar dinero.
El siguiente día, viernes 25, se presentó, por la tarde, en el Círculo, una bella joven que, desconocedora del funcionamiento de la Casa, preguntó á un cochero en qué sitio se podía canjear un resguardo de 500 pesetas.

Antonio García, "botones" del Círculo de Bellas Artes

Pedro Méndez, el cochero

El cochero en cuestión transmitió la contestación á un «botones» del Círculo, que, haciéndose cargo del resguardo, acompañó á la joven hasta la Caja.
Añaden los informadores que ya iba el cajero á efectuar el canje del resguardo, cuando observó que no era de 500 pesetas, sino de 5.000. Luego se fijó en que estaba señalado con el número 6.
—¿Quién ha dado á usted esto?—preguntó el cajero á la joven.
—EI Sr. Jalón—contestó.
—Siento no poder pagarla—replicó el cajero, añadiendo:—Tenemos orden de no abonar esto.
La joven se retiró con su ficha, y el «botones», que había presenciado la escena, la siguió hasta la calle del Príncipe, donde vio que se unía á ella un individuo de aspecto achulapado; conversaron hombre y mujer y siguieron su rumbo. El «botones» regresó al Círculo.
Mientras tanto pasaron días y días, y el Sr. Jalón no volvió á parecer por su domicilio. Su joven hijo se alarmó con tal ausencia y se trasladó á la Dirección de Seguridad, en la cual interesó la busca de su padre. Antes, el joven había estado en el Círculo de Bellas Artes, donde se enteró de lo ocurrido con el famoso resguardo de las 5.000 pesetas.
El pasado lunes llegó á Madrid un próximo pariente del desaparecido. El forastero y el hijo del misterioso invisible se presentaron en la Dirección de Seguridad. Allí no sabían nada nuevo del desaparecido, sin duda porque no se practicase ninguna investigación.
También han sabido algunos penodistas que Antonio, el «botones» del Círculo de Bellas Artes, al salir de su servicio, á las cuatro de la madrugada del jueves, se encontró con una joven, en la que reconoció á la frustrada canjeadora del resguardo.
La siguió hasta la calle del Conde de Miranda, en una lo cuyas casas entró.
El «botones» se trasladó al domicilio del Sr. Jalón, á cuya familia enteró de lo que le habia ocurrido. Entonces los parientes del desaparecido revolvieron unos papeles y hallaron uno en el que constaba el nombre y apellidos de la joven, más las señas de su domicilio. La nota estaba escrita con lápiz por el Sr. Jalón.
Este dato y las demás observaciones reseñadas han sido puestas en conocimiento de la Policía, encargada de practicar investigaciones. Ya hemos dicho que la joven en cuestión ha sido interrogada detenidamente por la Policía. Del interrogatorio no ha salido la menor luz, y si sólo persistentes negativas de la joven, basta el extremo que ante el cochero, el «botones», el ama de llaves, que la reconocieron, ha afirmado que ni conoce al Sr. Jalón, ni ha estado en su casa ni en su
domicilio.
Hasta ahora; nada hay, al parecer, que aclare la verdad de lo ocurrido. Tarde ó temprano se aclarará, es indudable, y resultará un asunto de más ó menos importancia; pero el hecho, que, no se puede negar, preocupa grandemente, es que D. Rodrigo García Jalón, esté en Madrid ó ausente, no aparece por ninguna parte. Y el misterio continúa y continuará hasta que se sepa el paradero del
hoy hombre invisible.

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Miguel Unda y Garibay (1649 - 1709)

Juan de Unda y López y Casilda Garibay y el Bayo, ambos nacidos en Viana, tuvieron dos hijos, Miguel y Leonor. 

Miguel de Unda y Garibay, nació el 1 de junio de 1649, también Viana. Fue Caballero de Calatrava y regidor de la ciudad de Viana. Sucedió en el mayorazgo y derecho de asiento de su abuelo Juan Garcés de Garibay. Fue convocado con llamamiento personal a las Cortes de 1662 y 1677. A la reunión de este último año, sin embargo, acudió como procurador de la ciudad de Viana, de la que era regidor. En 1690 obtuvo gracia de llamamiento perpetuo en virtud de los méritos militares de sus antepasados.
Formado en la burocracia real, llegó a ocupar una silla como miembro del Consejo de Indias en el año 1696, durante el reinado de Carlos II. Ocupó también alto cargo en la corte como maestre de campo y caballero de la orden de Calatrava.
En plena crisis de las minas de mercurio de Almadén, en octubre de 1696, fue nombrado superintendente de las minas, aunque no comenzará a ejercer su cargo hasta 1697, hasta su muerte. El nuevo superintendente se mostró no sólo activo y eficaz, introduciendo el uso explosivo de la pólvora en labores subterráneas y de forma controlada, sino también afortunado, ya que en 1699 se descubrieron tres nuevas minas de gran importancia. Dos de ellas, la Mina del Castillo (1697) y la de la Hoya, (1699) ésta última también llamada del Pozo, se hallaron en Almadén, en lo que llamamos Ramo Mina; la tercera se descubrió en un pueblo distante de Almadén unos once Kilómetros, llamado Almadenejos (1699). En estas condiciones, en 1702, se llegan a extraer 12.000 quintales que se envían desde Almadén a Sevilla, que posteriormente alcanzaría México para la minería de la plata.
Fue acusado de fraude y separado de la dirección en varias ocasiones, y al final fue absuelto de todos los cargos un año después de su muerte. 
Tantas vicisitudes en el desempeño de la labor administrativa y técnica hicieron mella en su salud que padeció varias enfermedades. Al final unas fiebres tercianas acabaron con el vida el 24 de agosto de 1709 en el palacio de los superintendentes de Almadén.
Por ironías del destino pocos días antes de caer enfermo le concedió, a consulta del Consejo de Indias de 6 de junio de 1708, una pensión vitalicia de 2.000 pesos en premio al celo, amor, aplicación e inteligencia con que había servido a SM en Almadén, y el ahorro que gracias a su buena administración había tenido la Real Hacienda.

Se casó el 20 de octubre de 1680 en Viana con Josefa Gabriela Nuñez de Prado y  Montero de Espinosa, nacida en Valladolid el 5 abril 1659. De este matrimonio nació su hija Josefa Micaela.

Volvió a casarse el 11 de julio de 1694 en Pamplona con Maria Antonia Ripalda y Marichalar.

Su hermana Leonor se caso con Esteban Joaquin Ripalda y Marichalar, primer conde de Ripalda y Caballero de Santiago.

Su madre, Casilda de Garibay y Bayo, era hija de Juan de Garibay y Daoiz y de Polonia del Bayo Irigaray. Su padre, Juan de Unda y López, era hijo de Juan de Unda y Mauricia López. Se casaron en Viana el 3 de julio de 1647.


Palacio de Unda y Garibay
Se localiza en la plaza del Coso, haciendo esquina con la calle Algarrada. Se trata de una monumental edificación que debió construirse en la segunda mitad del siglo XVII, dentro del plan de urbanización de la plaza del Coso. Forma un gran bloque con tres fachadas, en las que se suceden dos cuerpos de sillería y ladrillo más un ático, también de ladrillo, que forma una galería de arquillos dobles con balconajes que unifica  el conjunto lo mismo que un alero con remate de ménsulas talladas en madera. La fachada principal, vista al Coso, se abre en uno de sus extremos en un portalón de esquema recto, formado por labores de almohadillado alternante, en la actualidad retocado  para ampliar su luz. Las demás fachadas carecen de tal empaque, presentando un elevado número de ventanas, algunas del frente posterior enriquecidas con por vistosas rejas originales con coronamientos envolutados y cruces. En una de las esquinas que asoman a la calle Algarrada se localiza un blasón de la segunda mitad del siglo XVII, timbrado de yelmo, de campo cuartelado, aunque sus divisas han desaparecido al estar pintadas. La mansión alberga en su interior un patio de luces, de planta cuadrada y muy desarrollado en altura con tres cuerpos, las dos superiores de balcones adintelados, cuyos enmarques se reducen a sencillas fajas planas con orejetas. El recinto se cubre por una media naranja con linterna sobre pechinas.
Palacio de Unda y Garibay en 1916
Palacio de Unda y Garibay. Fachada principal a la plaza del Coso
Palacio de Unda y Garibay. Fachada lateral a la calle Algarrada
Palacio de Unda y Garibay. Escudo
Palacio de Unda y Garibay. Fachada trasera a la calle Algarrada
Bodega del palacio con su actual propietario
Fuentes: